En defensa de los pequeños
Abstrak
Como se ve, esta ley indirectamente deja las puertas abiertas al maltrato de los invertebrados y posiblemente en la práctica arrastra con ello al de los pequeños vertebrados, ya que el sentido común ha demostrado que hay una relación inversa entre el tamaño del animal y la capacidad del humano para aniquilarlo; esto es, a menor dimensión del primero, mayor facilidad para el segundo de matarlo. Es decir, que la ética respecto de la condición sintiente del animal decrece con sus medidas, y seguramente también con la incapacidad de este de emitir un grito u otro tipo de queja sonora o de exponer señas de dolor, lo cual disuadiría a algunos a hacerles daño, aunque esto no impide que animales más grandes y expresivos como gatos o perros sean víctimas —a pesar de convivir con el hombre desde hace miles de años— de sus dueños u otras personas, a veces perversas, de todo tipo de sevicias y que en el futuro serán capaces de perpetrar crímenes hacia sus propios congéneres. De hecho, el maltrato animal, que alcanza increíbles grados de sadismo, es muchas veces uno de los signos precoces de los asesinos en serie; por ejemplo, ya en 1886 Krafft-Ebing observó que ese tipo de asesinos disfrutan (hoy diríamos con Lacan que gozan) al torturar a los animales indefensos, lo que les produce una sensación de poder.
Topik & Kata Kunci
Penulis (1)
Pilar González Rivera
Akses Cepat
- Tahun Terbit
- 2025
- Sumber Database
- DOAJ
- DOI
- 10.15446/djf.n23&24.124748
- Akses
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